|
Ya
le hemos metido nuestra sucia lengua en su boca (es duro pero es
así). Tenemos una ventaja: que nuestro objetivo es claro: FORNICARLA.
Y una desventaja: su falta de colaboración (a priori). Es el momento
de que el Comité de Negociación (formado por nosotros y nuestras
pelotas) lime asperezas en pro de una salida negociada del conflicto
sin derramamiento de sangre. Estamos en la tercera fase crucial.Se
han tipificado las siguientes contingencias:
a) Nuestra taja: factor
hostil, tanto para nuestra capacidad de análisis como para nuestros
cochinos objetivos en la cama. El Comité aconseja No beber más llegados
a este punto. Somos conscientes de la repulsa que tal dictamen origina,
pero la misión es lo primero.
b )Su taja (la de ella):
factor favorable .De hecho, dado que no nos aclaramos y que somos
incapaces de convencer a un mandril de que no fume, es nuestra baza
más fuerte, por no decir la única. Si vemos que articula 2 o más
frases coherentes, deberemos insuflarle con la máxima urgencia otra
copa (aconsejamos via oral).
Hablando de la negociación
en sí, interesaría mostrarse muy solvente en el ámbito amatorio,
pero no phantom. En cualquier caso, tenemos un 85% de no dar pie
con bola -> deberemos recurrir al Algoritmo de Cervantes,
que consiste simplemente en parecer mancos. ¿Qué como se hace? pues
metiéndole la mano por todas y
cada una de las aberturas o potenciales aberturas de su atuendo.
Si nos coje la mano, con la otra, y así tirando y aflojando. Tenemos
2 finales previstos:
I. Nos pega una hostia que
nos deja serenos.
II. Risas y tal y cual ->
se acabará dejando.
c) El factor murciélago o Bat-factor,
detectado por el Comité en un arriesgado viaje a la Amazonia. Consiste
en: la tia a la que aprietas va con una amiga de un metro veinte,
baja, gorda, depresiva e hija de puta. En cuanto ELLA considere
que te sobrepasas con la amiga o en cuanto vea que planeais marcharos,
cojerá a la amiga por banda, y en medio minuto la tuya vendrá y
te dirá que se debe ir inmediatamente, dejándote con cara de tonto.
Huelga decir que el mismo fenómeno se da en un 2 contra 3. Es obvio:
nadie se quiere comer a la murciélago y ésta se consuela dinamitando
los planes de la que está buena. Musho ojo con esto!.
|
|
La
gloria se acerca. Las tropas aliadas entran por los alpes ondeando
las banderas de Jack Daniel's. En este momento somos meros títeres
de una mujer perversa. Nada de lo que digamos o hagamos servirá
de nada. Ella hará lo que quiera, y si follas, será porqué ella
te habrá follado. No lo olvides. Tu obligación era llevar las pelotas
hasta aquí. Pase lo que pase el Comité está orgulloso de ti.
Hay varias tipologías de chatis
que analizamos acto seguido:
1-. Gibraltar: Es una estrecha
y debieras de haberlo visto antes. Es tan ruín que es capaz de despedirse
con dos besos. Se arrepiente de lo (poco) que ha hecho dentro de
la disco.
2-. Gibraltar borracha: Imprevisible.
Los casos estudiados nos han dado una varianza del término de perturbación
asombrosa. Resultados no extrapolables. Tiembla!.
3-. Tia normal (es un decir):
difícil de precisar. En esta contingencia es mucho más importante
el factor Murciélago.
4-. Van Basten: tras unos
primeros compases muy prometedores parece deshincharse sin que queden
claros los motivos. Acabara yéndose a casa (si bien te regalará
algunas discretas muestras de afecto). No es malo.
5-. Indurain: tras un inicio
no particularmente prometedor, explota en un momento dado y te despelleja
en un hotel. Escasísima.
6-. Tyson: Empieza fuerte
y acaba fuerte. Seguramente te ha entrado ella y te sigue apretando
ella. Es lo que en terminología técnica se llama Putón Verbenero.
7-. Calientapollas: es tan
reprobable que ni hablaremos de ella.
|